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COLUMNA. Descubriendo la mente de un narcisista digital

En esta ocasión nuestra columnista Lina María Echeverri, nos revela a profundidad eso que solo pasa en el interior del cerebro de lo que bien denomina Lina: el narcisita digital.

Los dioses griegos sentenciaron a Narciso a una vida sin amor humano. Su gran debilidad fue enamorarse de su propio reflejo en una fuente, situación que lo llevó a arrojarse a las aguas porque se resistía a separarse de su imagen reflejada. Al igual que Narciso, los narcisistas se aman a sí mismos por la manera que se reflejan en los ojos de los demás. Si hacemos una analogía, encontramos que el narcisismo se mantiene, pero hoy se hace mucho más expresivo por el entorno digital. Las redes sociales sin duda se han convertido en un puente para que el narcisista digital se haga evidente a través de comportamientos voluntarios o premeditados impulsando el perfeccionismo como un nuevo estilo de vida. Nos encontramos con una generación de narcisistas digitales que tienen temor de mirarse a sí mismos, porque creen que la verdad sería devastadora. Los likes, los seguidores y la interacción en las redes sociales han distorsionado la realidad del ser humano. Su dependencia digital los motiva a alimentar el ego a través de la reafirmación social.

A pesar de tener una personalidad aparentemente fuerte, los narcisistas carecen de un yo central. Su autoimagen, su pensamiento y su comportamiento están orientados hacia otros para estabilizar y validar su autoestima y su ser fragmentado. El entorno digital ha propiciado un nuevo escenario para exhibir un “yo ideal” donde se ha establecido un código colectivo de compartir solo pensamientos optimistas, logros e intereses que agradan más a la comunidad en lugar de exponer nuestro “yo real”.

Para las marcas, los narcisistas digitales son fuente de atracción de interesados, prospectos y clientes. Se valora más a quien exponga más su vida privada. La intimidad no existe para el narcisista. A pesar de tener una personalidad aparentemente fuerte, los narcisistas digitales son frágiles y adictos a las reacciones de sus seguidores. Su autoimagen, su pensamiento y su comportamiento están orientados hacia otros para estabilizar y validar su autoestima.

Similar a una obra de teatro, el narcisista digital crea una historia que no coincide con la realidad, la hace ver duradera y convincente. Solo cuando tiene contacto directo con otras personas desnuda su alma y confiesa la diferencia de lo que vive en el mundo digital y en el mundo offline. Hemos confundido los conceptos, como si el mundo digital fuera irreal, y cada vez más somos seres humanos incoherentes con el contenido que compartimos en redes sociales frente a las conductas que tenemos en el mundo de ladrillo y cemento (offline).

El smartphone nos ha convertido en zombies digitales, porque ya no estamos presentes en las conversaciones personales, en las reuniones de trabajo, en el auto, en la calle, en una sala de espera. Oímos pero no escuchamos, vemos pero no observamos. Estamos distraídos permanentemente, no recordamos lo esencial y cultivamos una pereza mental gracias a que internet nos soluciona hasta el más mínimo pensamiento.

Quienes estudian la felicidad nos dicen que involucrarse positivamente con los demás es fundamental para nuestro bienestar. Sin embargo, la tecnología moderna puede ser maravillosa, pero puede desviarnos fácilmente de los momentos especiales que tenemos con amigos y familiares en un espacio offline. Las marcas pueden encontrar una oportunidad al promover más la inteligencia emocional sobre la inteligencia artificial. Debemos evitar que las futuras generaciones hereden el narcisismo digital, que encuentren en la aceptación incondicional sus propios valores, que le den resignificado a su vida personal y protejan su privacidad.

“Cuanto mejor te sientas acerca de ti mismo, menos sientes la necesidad de mostrarlo”. Robert Hand.

Lina María Echeverry, fundadora de PaísMarcaOBS

y directora de la Maestría en Marketing del Rosario

GSB Graduate School of Business.

1 Comentario

  • tatiana
    septiembre 4, 2018
    reply

    super lindo una realidad que estamos viviendo

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