Streaming: ¿consumidores, streamers o piratas?

El mundo de la industria discográfica analizado por un publicista y músico quien cuenta cómo el streaming y sus nuevos “consumidores”, los streamers, de alguna manera están arrasando con el talento.

Streaming: es la reproducción digital de archivos multimedia desde la red. No solo es una práctica común que se ha hecho cada vez más popular gracias a plataformas como Spotify, Deezer, Jango, iTunes, etc., sino que además se ha convertido en un verbo que desangra poco a poco a la industria de la música, a los artistas y a las disqueras.

Quien consume la música no lo sabe, no lo siente, no le importa, y ni siquiera debería considerarse un comprador, pues no se acerca en lo más mínimo en la práctica, al acto de ser un shopper. Es decir, no compra lo que escucha. Simplemente reproduce la música por inercia y de manera gratuita en sus dispositivos móviles, contrario a la generación del CD, del cassette y del vinilo, cuando comprabas la música que escuchabas. La responsabilidad de esto la tienen las plataformas de “Streaming”, quienes no han terminado de inventar un modelo de negocio que le permita ganar a quienes hacen la música que se escucha. Con reglas de negocio claras y equitativas, se reduciría el daño colateral que hoy está afectando de manera profunda a la disqueras, los artistas, sus derechos de autor, sus regalías, etc.

Frente a esta problemática, se ha creado un dilema interesante en el que varios de los actores involucrados creen que el mercado de la música se beneficia. Por un lado, Spotify ha dicho que su servicio gratuito evita que la gente piratee los discos, pero la gran verdad es que estas plataformas dinamizan la piratería al permitir streaming gratuito y no solo eso, se están lucrando de la música, para ganar dinero por suscripciones y por anuncios transmitidos en su plataforma, de lo cual los artistas reciben nada o muy poco, menos del 2%. Las regalías que se pagan a los dueños de la música son mínimas.

Emanuel Zunz, fundador de la plataforma ONErpm, (la compañía de servicios integrales de tecnología musical y marketing que ayuda a los creadores y dueños de contenido a tener éxito en el mundo digital), afirmó en entrevista para el periódico “El Universal” en México que: “por ejemplo en México, uno de los países de mayor piratería, el plagio musical está disminuyendo gracias a estos sistemas de streaming”, pero esto es tan solo una parte de la verdad, pues estas Apps de streaming se usan de manera gratuita, lo que significa que no pagan por lo que escuchan y esto nos devuelve al principio. La otra verdad de esta verdad, la que duele, es que al mismo tiempo que se ha dejado de comprar música, los artistas simplemente trabajan duro para hacer música que va a terminar de manera gratuita en los oídos de los streamers.

Toda esta situación también ha creado una dicotomía entre disqueras globales e independientes, pues la posición de ambas es muy diferente frente a esta problemática; por un lado las disqueras indie (independientes) ven esto como una oportunidad de oro para que la música de sus nuevos artistas llegué a más público, pero en cambio las grandes corporaciones, ven esta práctica como una manera fácil de perder miles y miles de dólares en regalías no percibidas; y esta es la razón por la que muchos artistas hayan pedido a sus disqueras retirar su música de plataformas como Spotify, y detonante también para la creación de TIDAL hace poco más de un año, la plataforma que aunque sin una repercusión comercial tan fuerte como sus competidores, al ser un servicio creado y administrado por artistas, entre ellos Daftpunk, Calvin Harris, Jay Z, Madonna, etcétera, tiene un modelo que asegura que lo que genere la plataforma se quede en los bolsillos de los artistas y no en los bolsillos de los dueños de las otras plataformas, como está pasando ahora con Spotify.

Pero sea cual sea la solución, y aunque actualmente se están revisando estos modelos de negocio, todo esto nos indica que el entorno de la música se está revolucionando nuevamente, justo como cuando apareció Napster o como cuando iTunes presentó el iPod. La relación música-oyente está cambiando y la música ha dejado de ser un producto tangible y se ha convertido en un intangible que vive por inercia gratuita en el espacio de los millennials, los nuevos escuchas, quienes, así como no conciben que hubiese existido un mundo sin internet, tampoco conciben un mundo donde se tenga que pagar por la música. Es un gran reto y un momento delicado para quienes hacen la música, y también es un momento interesante para que los involucrados en el negocio del entretenimiento replanteen su modelo, y las marcas exploren esta nueva inter-conexión, generando nuevos puntos de contacto para hablar con sus consumidores. El streaming es la nueva radio. Una que se nutre de mejores contenidos musicales y menos palabrería, y en la cual, los públicos objetivos están cada vez más inmersos.

JAIRO GUERRERO

CEO de My Own Beat Records

Director Creativo de FCB México

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